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Iglesia Evangélica Filadelfia

EN VANO ES TODO CUANDO JEHOVÁ NO ESTÁ EN MEDIO

Por Carlos González

 

Salmos 127:1-2  Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño”.

En esta porción se nos habla de tres aspectos en los que es imprescindible la presencia y la bendición de Dios.

1)      Para la construcción del Templo o de una casa cualquiera. Esto nos habla de nuestros proyectos o planes.

2)      Para la protección de una ciudad o también aplicable  a la protección y seguridad de una vida.

3)      Para la obtención de bienes o dinero como recompensa de nuestro trabajo.

 

A) Dios tiene que estar en nuestros proyectos.

Las palabras tienen importancia según quien las diga y a quien se las diga. Este es el consejo o enseñanza que le da un anciano rey a su hijo que iba a ser su sucesor, pero esta enseñanza se convirtió en un cántico para todo el pueblo. Era la enseñanza de David a Salomón.

David tuvo la intención de construir una casa a Jehová para su gloria, y Dios no le permitió construirla, pero como era algo que estaba en el corazón de David de una forma sincera, el empezó a amontonar oro y materiales para el Templo que iba a construir Salomón. Y los que son de Dios amontonan para que otros hagan lo que uno no pudo, recojan lo que ellos sembraron.

La construcción del Templo era un proyecto impresionante, y necesitaba de la bendición de Dios.

Hay dos formas de edificar:

a)      Hacer lo que nosotros creemos y pedir a Dios su colaboración y bendición. Esto es espiritualizar nuestros proyectos

b)      Hacer lo que Dios quiere y así uno se asegura su presencia, aunque eso no evade nuestras responsabilidades y esfuerzo

c)       Y descartamos siempre esta hacer cosas que sabemos que Dios las ve mal, pero a que a nosotros nos conviene.

Creo sinceramente que los planes de un verdadero hijo o ministro, no son los suyos sino los de Dios, porque “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Jn 3:8).

 

B) El Templo necesitaba o una ciudad protección

Como ejemplo la historia de Roboam, que fue capaz de perder los escudos de oro, y el se construyo 300 escudos de bronce, y cuando él iba al Templo, hacía un desfile en el que los hombres de su ejército los llevaban. La sensación que se creaba de seguridad en el Templo sería impresionante, pero la realidad es que era todo apariencia, pues Roboam perdió los 300 escudos de oro que entregó a Sisac.

1 R 10:16-17 “Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada escudo.17Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano”. Según esto Salomón hizo 200 escudos de 4,5 Kg y 300 escudos más pequeños de 1,7 kg. Pero según 1 R 14:25-28 “25Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén, 26 y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho. 27 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los dio a los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. 28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la guardia los llevaban y los poní;an en la cámara de los de la guardia

Roboam que era hijo de Salomón no supo cuidar de los escudos de oro que creó su padre, aparte del valor económico, el saber que esos escudos fueron diseñados y planeados por él. Pero Roboam, como fue despojado de sus bienes, él y la casa de Dios, se lo ocurrió construir otros escudos pero de muy inferior calidad, pero lo más lamentable de todo es que los exhibía y hacía unos desfiles, y cuando él pasaba su ejército llevaba esos escudos. No cuida lo que bueno que le dejaron y se enorgullece de los que crea él. Y aunque daría una sensación de seguridad, el que le conociera sabía que no tenía capacidad de guardar su ciudad. Y esto sucedió en su quinto año de reinado, justo al principio, y los muchos efectivos con los que contaba y le dejó su padre no le sirvieron para nada. Porque si Jehová no guarda la ciudad en vano velan los que la guardan.

Otro ejemplo de la protección del hombre que no depende de los medios de seguridad humanos es Sal 33:16-21”16 El rey no se salva por la multitud del ejército,  Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. 17 Vano para salvarse es el caballo;  La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. 18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,  Sobre los que esperan en su misericordia, 19 Para librar sus almas de la muerte,  Y para darles vida en tiempo de hambre. 20 Nuestra alma espera a Jehová;  Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.  21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado

 

C) Necesidad que Dios bendiga el fruto de nuestro trabajo o nuestra economía

Aunque el hombre madrugue para trabajar más, y retrase la hora derecoger o trabajar, aunque termine a última hora, y como el pan de su trabajo, muchas veces no se recoge más, o se gana más. Pues cuando Dios quiere en su soberanía él es capaz de colmar de bienes y ganancias a los que ama mientras estos duermen. No es que Dios no quiera que trabajemos diligentemente, pero la realidad es que cuando Dios te quiere bendecir con muy poco que hagas recibes mucho.

SBVUJ “En vano madrugáis a levantaros, el descanso retrasáis, los que coméis pan de fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme”.

Como ejemplo de esto tenemos la multiplicación del pan y de los pescados en Jn 6:10-11 “10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían   

Lo más importante de todo es saber que uno es amado por Dios. Cuando él te ama no tienes porque temer. Dios conoce tu necesidad, y cuando el quiera enviará su bendición aun cuando menos lo esperes o menos esfuerzo hagas.

Conclusión: Si algo tenemos necesidad, es que Dios esté en nuestros medios y bendiga todo que hacemos, debemos de preocuparnos por mantener su presencia con nosotros, pues todo lo que hagamos sin él, por muy grande que sea nuestros esfuerzos es un fracaso asegurado.

 

 

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