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Iglesia Evangélica Filadelfia POESÍAS LA INDIFERENCIA
No son los
clavos fríos, ni el cruel
madero, ni la punzante espina, ni la aguda
lanza que el soldado impío hunde en la
carne con profunda herida.
No es el sol
ardiente Que abrasa el
rostro y quema la pupila, reseca el labio
dulce y a la cándida frente cual tierna
flor a su calor marchita.
No es la
esponja amarga Que a la boca
sedienta se aproxima, al reclamo
angustioso de la sed que le abrasa, sed que nace
del alma y que no es comprendida.
No es tampoco
el olvido en el Padre
como parece que el Hijo estima, dejándole solo
sufrir el martirio, ausente de toda
clemencia divina.
No es el clavo
frío, no es el sol
ardiente, ni el terrible
olvido. No es la hiel
amarga Ni la espina
hiriente. Es tu
indiferencia, es tu cruel desvío Quien le hirió
inclemente con su agudo filo. Y la sed
inmensa de tener tu alma, La que fiera
quema sus tiernas entrañas
Autor desconocido
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