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Iglesia Evangélica Filadelfia
EL NIÑO DE LOS ZAPATOS GRANDES
Por Carlitos de la Corrala 1 Samuel 17:38-39 " Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas". Alguien dijo que los mejores maestros son los niños, ciertamente esto es una gran verdad. El otro día mi hijo, el cual es mi locura y mi deleite, tomó los zapatos que me acababa de quitar y se los puso, se abrochó los cordones como buenamente pudo, y yo sin decirle nada guarde silencio mientras le observaba. Una vez conseguido lo que quería estaba dispuesto a andar con los zapatos grandes, en sus pies de tamaño 25. Cuando fui hacia la cocina, el niño como suele acostumbrar salió detrás de mí con los grandes zapatos, era gracioso ver a un niño de 70 centímetros con unos zapatos del número 42. Seguramente no le resultaba fácil andar ni cómodo, pero ciertamente el niño andaba con orgullo con unos zapatos grandes, esto le hacía sentirse orgulloso e importante. Pareciera que Dios me estuviera hablando por medio de lo que estaban viendo mis ojos, y es como si la voz de Dios me dijera así hay gente en mi pueblo, hermanos y hermanas que son como niños, son inmaduros. Su falta de madurez les lleva a desear cosas que no están diseñadas para ellos, no tienen sus medidas ni sus capacidades, pero con orgullo e ilusión son capaces de ponerse en cualquier situación y lugar. Muchas veces suena hasta gracioso a los que los ven “andar con zapatos grandes”, mientras ellos pasean altivos y orgullosos, pero ciertamente, la autoestima en algunos es algo indestructible, pues pueden hasta alegar con frases bíblicas sacadas de todo contexto, como has visto “somos más que vencedores” haciendo mención al conocimiento que ellos mismos poseen que llevan “unos zapatos grandes”. En la Biblia como en otros muchos temas encontramos episodios similares o parecidos, con enseñanzas siempre vivas para nuestro andar diario. Estamos hablando de la historia de David con Saúl, cuando este último por motivos que realmente desconocemos (posiblemente le daría sus ropas para que le confundieran con él, o le bridó sus ropas de guerra como acto de solidaridad) le cedió sus ropas de guerra. La escritura dice que no estaba acostumbrado a andar con casco de bronce y coraza, no dice que esta le viniera grande, declara que no estaba David acostumbrado a andar con ella, un joven pastor de ovejas no lleva armaduras sino ropas cómodas. La coraza a la que hace referencia según las evidencias históricas, hace referencia al pectoral o peto de hierro o metal que llevaban para protegerse de los ataques del enemigo. No era ni mucho menos una armadura como las de la edad Media, que era de la cabeza a los pies, cubriendo todo el cuerpo, en este capítulo bíblico era un pectoral para cubrir el tronco del cuerpo del guerrero. La Biblia presenta a Saúl como el hombre más alto del pueblo “le secaba la cabeza a cualquiera” con esto podemos entender que Saúl era muy alto, y la Biblia dice que David era de hermoso parecer, es decir, que era guapo, pero no dice que era alto. Si era sólo el pectoral lo que le cedió, ciertamente a cualquier hombre le hubiera servido. Pero aunque le valiera en cuanto a talla, no le servía en cuanto utilidad y efectividad, en un guerrero sería un buen instrumento, pero para el joven pastor de las ovejas no le servía, no estaba acostumbrado. Pero David si tenía efectividad con 5 piedras en un su zurrón de pastor y un palo de guiar a la manada. El confiaba además de en Dios, en las herramientas con las cuales estaba a diario, y en los momentos claves siempre es mejor la experiencia que la innovación. No hay nada mejor en la vida cristiana, que el conocimiento de nuestras capacidades y dones. Aunque en el mundo evangélico, te dicen prácticamente a diario que todo lo quieras lo consigues, que eres capaz de todo, que lo importante es la fe que tengas, esto no siempre es cierto. Si bien tu puedes desear algo, y eso puede ser de Dios, pero a lo mejor nos equivocamos en cuanto a la manera con la cual lo podemos recibir y alcanzar, recuerda David venció a David no con laza ni espada, sino con piedra y honda. Por eso “no te pongas los zapatos de otro” usa tus capacidades que has desarrollado y serás no solo prosperado, sino también valorado, recuerda, los niños con zapatos grandes producen risa.
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