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              EL SINDROME DE CREERME REY

               

Por Carlitos de la Corrala

2 Samuel 12:9-10 (DHH) “9 ¿Porqué despreciaste mi palabra, e hiciste lo que no me agrada? Has asesinado a Urías el hitita, valiéndote de los amonitas para matarlo, y te has apoderado de su mujer.10Puesto que me has menospreciado al apoderarte de la esposa de Urías el hitita, para hacerla tu mujer, jamás se apartará de tu casa la violencia.11 Yo el Señor lo declaro…

Los errores de David:

    ·        Despreciar la palabra de Dios (DHH) o tuviste en poco (RV). ¿Qué importancia damos a la palabra de Dios? le damos un lugar prioritario o no. De la respuesta saldrá el resultado si la aceptas para ti o desprecias la palabra de Dios. Despreciar, es quitar precio o valor, o desechar y arrancar de sí. ¿Cuántos están arrojando de su corazón la palabra y las leyes de Dios?

    ·        Hacer lo que no le agrada a Dios, David sabía que el adulterio era pecado. El problema no es si sabemos o no si le agrada, el problema radica en que aunque lo sabemos, lo hacemos aunque le contristemos el corazón de Dios y el Espíritu Santo que está dentro de nosotros, aunque no sea en un pecado tan grande.

    ·        Conseguir por medio de impíos obras impías. David no mató a Urías con sus propias manos, únicamente le dejó solo en la batalla contra los amonitas con la intención de que le mataran, un tribunal hubiera dicho que era homicidio en tercer grado o algo así. Podemos ante los ojos de la gente cubrir ciertas aptitudes nuestras y quedar como inocentes, pero a Dios no le engañamos. El que conoce los pensamientos y pesa las intenciones del corazón le dijo a David  “lo has matado”. Hay gente tan débil con enemigos tan duros que al dejarles solos estás esperando su muerte.

    ·        Apoderarse de lo que no era suyo. Betsabé era la mujer de Urías. Hoy por hoy, muchos quieren lo que no les pertenece y es de otro. Hay quien junta propiedad a propiedad, quieren arrebatar los lugares y cargos de otros. Quieren llevarse la gloria que Dios le ha dado a otros.

    ·        Menospreciar a Dios. Creemos que Dios no actúa, ni controla todos nuestros hechos, y que lo que hacemos no va a tener consecuencias, en ese momento que pensamos así estamos menospreciando a Dios como si no pasara nada. No menosprecies a Dios con tus hechos.

 

El síndrome de creerme rey.

Un rey suele tener el sentimiento de que es soberano, de que todo es suyo, y puede tomar lo que quiere, que no tiene que pedir permiso, y eso es ocupar el lugar de Dios, y creerse Dios. Por eso que es un menosprecio, pues es olvidarse de Dios y tener en poco su palabra, lo que hace y su persona. También menosprecias a Dios cuando haces daño a alguna persona cualquiera que sea. Además que hay veces que dañamos a gente que es más puro y más recto que nosotros mismos. Pues cuando David le dio de beber lo suficiente como para cambiarle su comportamiento, le quería enviar a su casa a dormir para que así estuviera con su mujer, y de esta forma cubrir el pecado que había cometido. Pero Urías era tan recto delante de Dios y del rey, que no quiso ir porque el ejército de Israel estaba en el campo de batalla y él no iba a estar descansando (2 Samuel 11:5-13).

Los hititas no eran de origen judío sino cananeo, pero Urías podemos entender que era judío, no sé si convirtió en judío por decisión, o con casi toda seguridad fueron  sus antepasados los que se hicieron judíos y recibieron la ley como su regla y norma de vida. Pues en el 11:11 “Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá estaban bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa”. Esta frase hubiera calado en la conciencia de cualquier hombre y le hubiera hecho arrepentirse y tratar de afrontarlo, pero en vez de esto en un par de días según el v.14 le mando con el mismo Urías una carta sellada Joab, en el cual estaba “su condena de muerte”. Pero por eso digo que hay veces que hacemos daño a personas más rectas que nosotros, pues Urías no abrió la carta para ver el contenido. Pero  los que tienen el síndrome de creerme rey, las palabras de honradez y fidelidad no les llegan al corazón, tampoco se avergüenzan sino que continúan con sus ideas y sentimientos personales de poder.

Pero recuerda que lo que hagas con el prójimo a Dios se lo haces (Mateo 25:34-45). Por eso muchas veces hemos atentado contra Dios haciendo mal a otros y creyéndonos que tenemos licencia para todo.

Cuidado con lo que sientes, y crees, que tienes derechos, examina la palabra de Dios y mírate en el espejo de sus mandamientos para comprobar si estás o no en lo cierto. No menosprecies a Dios, solo ríndete ante él, porque él es el Rey de gloria.

 

 

 

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